2 de noviembre: qué fiestas de los muertos existían antes de que esta fecha se volviera el Día de Muertos

2 de noviembre: qué fiestas de los muertos existían antes de que esta fecha se volviera el Día de Muertos

Las fiestas de los muertos antes del 2 de noviembre ya existían en Mesoamérica, pero caían en otras fechas. Los mexicas honraban a sus difuntos en dos veintenas de su calendario, que corresponden aproximadamente al verano y no al inicio de noviembre. La fecha actual es resultado de una fusión: al calendario cristiano traído desde Europa, que ya señalaba el 1 de noviembre para Todos los Santos y el 2 para los Fieles Difuntos, se le sumaron durante la Colonia los rituales, las ofrendas y la idea de que los muertos regresan.

Por eso el Día de Muertos no sustituyó una sola celebración. Absorbió varias: festividades indígenas de distintos pueblos, una conmemoración cristiana medieval y, más tarde, creaciones populares como las calaveras literarias. Este es el recorrido de cada una, con las fechas y los matices que se pueden afirmar con seguridad.

Qué se celebraba antes del 2 de noviembre en el México prehispánico

No existía una sola fiesta ni un solo día para los muertos. Cada pueblo tenía su propio calendario ritual, y en el caso de los mexicas (el pueblo del que más registros escritos se conservan) los difuntos se honraban en dos periodos distintos del año, llamados veintenas.

El calendario solar mexica, el xiuhpohualli, tenía 365 días divididos en 18 veintenas de 20 días, más cinco días finales considerados de mala fortuna. Dos de esas veintenas estaban dedicadas a los muertos: la novena y la décima. Los cronistas del siglo XVI, como fray Bernardino de Sahagún y fray Diego Durán, las describieron a partir de lo que vieron o les contaron los propios indígenas.

Un detalle importante para quien busca fechas exactas: no existe una equivalencia única y definitiva entre esas veintenas y el calendario actual. Los especialistas discuten el ajuste desde hace décadas. Lo que sí hay consenso en afirmar es que estas fiestas caían hacia mediados del año, en la temporada de lluvias, y no a finales de octubre ni en noviembre.

Miccailhuitontli y Hueymiccailhuitl

La novena veintena se llamaba Tlaxochimaco, y también se le conoce como Miccailhuitontli, que significa algo así como «fiesta pequeña de los muertos». La décima, Xocotl Huetzi, se asocia con el Hueymiccailhuitl, la «gran fiesta de los muertos». En ambas se hacían ofrendas de flores, alimentos y ceremonias dedicadas a los difuntos.

Una lectura muy extendida sostiene que la primera honraba a los niños fallecidos y la segunda a los adultos. Es una interpretación popular y útil para entender la división posterior entre el 1 y el 2 de noviembre, aunque no todos los investigadores la aceptan al pie de la letra. A la segunda fiesta se le vincula también con Mictecacihuatl, la señora del Mictlán, el lugar de los muertos.

Fiesta o veintenaMomento aproximado del añoOrigenSentido principal
Miccailhuitontli (Tlaxochimaco)Verano, en la temporada de lluviasMexicaOfrendas a los difuntos; suele asociarse con los niños
Hueymiccailhuitl (Xocotl Huetzi)Verano, a continuación de la anteriorMexicaGran fiesta de los muertos; suele asociarse con los adultos
Todos los Santos1 de noviembreCristianoHonrar a todos los santos
Conmemoración de los Fieles Difuntos2 de noviembreCristianoOrar por las almas de los fallecidos

Cómo veían la muerte los pueblos mesoamericanos

Para entender por qué esas fiestas no se parecían a un duelo, hay que mirar la idea de muerte que las sostenía. En la visión mexica, el destino de una persona dependía de cómo había muerto, más que de su conducta en vida. Quienes morían en combate o en el parto acompañaban al Sol, quienes morían ahogados o por causas ligadas al agua iban al Tlalocan, y la mayoría de los difuntos emprendía un largo camino por el Mictlán.

Ese viaje duraba años y se facilitaba con ofrendas y con compañía. De ahí viene la costumbre de colocar alimento, objetos y flores: no eran un recuerdo simbólico, sino provisiones para el trayecto. Esa lógica es la que la ofrenda de hoy conserva, aunque haya cambiado su explicación.

Otros pueblos tenían sus propias formas de honrar a sus muertos, con calendarios distintos. En la península de Yucatán, por ejemplo, la tradición maya se mantiene viva en el Hanal Pixán; el calendario de ese ritual, con sus días para niños, adultos y ánimas, se explica en este recorrido sobre el Hanal Pixán en Yucatán. Hablar de «la» fiesta prehispánica de los muertos es, en rigor, una simplificación: hubo muchas, con fechas y rituales diferentes.

ofrenda tradicional con cempasúchil, copal y velas que ilustra las fiestas de los muertos antes del 2 de noviembre en México

El calendario cristiano ya tenía el 1 y el 2 de noviembre

Cuando llegaron los frailes en el siglo XVI, traían un calendario litúrgico en el que noviembre ya abría con dos fechas dedicadas a la muerte y a los santos. No fue una invención novohispana: la Iglesia europea llevaba siglos celebrándolas.

El 1 de noviembre es el día de Todos los Santos. La Iglesia ya celebraba una fiesta parecida en otras fechas, y la tradición atribuye al papa Gregorio IV, en el siglo IX, la extensión de esa conmemoración al 1 de noviembre. El 2 de noviembre, dedicado a los Fieles Difuntos, tiene un origen más preciso: el abad Odilón de Cluny lo estableció en sus monasterios hacia finales del siglo X, y con el tiempo se generalizó en toda la cristiandad latina.

Algunos autores relacionan estas fechas con celebraciones de origen celta, como Samhain, que marcaba el fin de la temporada de cosecha. Esa conexión se repite mucho, pero es discutida entre los historiadores, así que conviene tomarla como hipótesis y no como hecho probado. Lo documentado es que la Iglesia fijó el 1 y el 2 de noviembre mucho antes de llegar a América.

Cómo se movió la fiesta al inicio de noviembre en la Colonia

Aquí está el corazón de la pregunta. Los misioneros franciscanos, dominicos y agustinos tenían un objetivo: evangelizar. Para lograrlo, en muchos casos hicieron coincidir las prácticas indígenas con las fechas del calendario cristiano en lugar de suprimirlas por completo.

Algunos cronistas, entre ellos Durán, dejaron testimonio de que las ceremonias de difuntos que antes se hacían en otra época del año pasaron a celebrarse en torno a Todos los Santos. Hay también una razón práctica que suelen señalar los estudiosos: noviembre llega después de las lluvias y en plena cosecha del maíz, un momento propicio para hacer ofrendas con productos recién levantados. Es una explicación razonable, pero no una regla aplicable a todos los pueblos.

El resultado no fue una sustitución limpia. Fue una mezcla, lenta y distinta en cada región, en la que la fecha europea dio el marco y los pueblos indígenas aportaron buena parte del contenido: las flores, el copal, la comida y la creencia de que los difuntos regresan a visitar a su familia.

Un calendario que también cambió

Conviene recordar que el propio calendario se reajustó en 1582, cuando se aprobó la reforma gregoriana y se saltaron diez días. Ese cambio afectó las fechas europeas y, con ellas, las equivalencias que hoy se discuten entre las veintenas mexicas y los meses actuales. Si te interesa cómo funcionan esos ajustes, lo explicamos en este repaso de los años atípicos del calendario. Es una de las razones por las que no hay una fecha prehispánica «exacta» que se pueda comparar con la actual.

Qué se conservó y qué se inventó después

Hoy el Día de Muertos es una combinación de capas de distinta antigüedad, y vale la pena separarlas para no atribuir al pasado prehispánico lo que nació mucho después.

  • Raíz mesoamericana: la ofrenda con alimentos, el copal, las flores y la idea de que los difuntos regresan o siguen conectados con los vivos.
  • Aportación cristiana: las fechas del 1 y 2 de noviembre, las misas, las visitas a los panteones y la distinción entre los santos y las almas de los difuntos.
  • División popular entre el 1 y el 2: en muchas comunidades el 1 de noviembre se dedica a los niños, los llamados angelitos, y el 2 a los adultos. Recuerda a la separación entre las dos fiestas mexicas, aunque la historia exacta de esa costumbre es más compleja.
  • Creaciones posteriores: las calaveras literarias, que se popularizaron en el siglo XIX, y la Catrina, surgida de la figura de la calavera garbancera que José Guadalupe Posada grabó a inicios del siglo XX. El nombre de Catrina se le atribuye a Diego Rivera, que la incluyó en su mural de 1947.

En 2008 la UNESCO inscribió la «festividad indígena dedicada a los muertos» en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento no habla de un día concreto, sino de una práctica con fechas y formas distintas según la comunidad.

Por qué el 2 de noviembre no es descanso obligatorio

A pesar de su peso cultural, el 1 y el 2 de noviembre son fechas conmemorativas, no días de descanso obligatorio por ley. Los siete descansos federales de este año son el 1 de enero, el 2 de febrero, el 16 de marzo, el 1 de mayo, el 16 de septiembre, el 16 de noviembre y el 25 de diciembre. Ninguno es de Día de Muertos.

Esto significa que el lunes 2 de noviembre de este año es, en principio, una jornada laboral normal, salvo que tu empresa o tu estado establezcan algo distinto. En el ámbito escolar el calendario SEP y las decisiones de cada entidad pueden cambiar la situación, por lo que conviene revisarlo. Si quieres confirmar cómo funciona en términos laborales, lo detallamos en esta guía sobre si el 2 de noviembre es descanso obligatorio o se trabaja.

FechaDía de la semanaTipo
1 de noviembre de 2026DomingoConmemoración, no es descanso obligatorio
2 de noviembre de 2026LunesConmemoración, no es descanso obligatorio
16 de noviembre de 2026LunesDescanso obligatorio por la Revolución
1 de noviembre de 2027LunesConmemoración, no es descanso obligatorio
2 de noviembre de 2027MartesConmemoración, no es descanso obligatorio
15 de noviembre de 2027LunesDescanso obligatorio por la Revolución

La fecha del Día de Muertos no se mueve, a diferencia del descanso por la Revolución, que se recorre al tercer lunes de noviembre. Puedes ver todos los descansos y conmemoraciones del año en el calendario 2026 de México, y el panorama del año siguiente en el calendario 2027, donde el 2 de noviembre caerá en martes.

Qué cambió el sentido de la fecha con el tiempo

Lo que cambió no es solo la fecha, sino lo que se entiende por ella. Para los mexicas, las fiestas de los muertos eran parte de un ciclo agrícola y cosmológico. Para los frailes, el 2 de noviembre era un día de oración por las almas. Para las comunidades que fusionaron ambas ideas, se volvió una visita anual: los muertos regresan y se les recibe con lo que disfrutaban en vida.

En el siglo XX la fecha se consolidó como símbolo de identidad nacional, y desde entonces ha pasado de ser un ritual sobre todo comunitario y rural a una fecha presente en escuelas, museos y desfiles. Esa visibilidad ayudó a que se conociera, pero también hizo que se mezclen elementos de distinto origen como si fueran uno solo.

Por eso, cuando alguien pregunta qué se celebraba antes en el mismo día, la respuesta honesta es doble. En ese día exacto, en el México prehispánico, no se celebraba nada que se pueda llamar Día de Muertos; las fiestas de los difuntos tenían su propio calendario. Lo que sí existía, desde mucho antes de que llegara a América, era la conmemoración cristiana del 2 de noviembre. Del encuentro entre ambas surgió la celebración que se conoce hoy.

Te puede servir:

Consulta el calendario 2026 de México con todos los festivos oficiales, o revisa ya el calendario 2027 para planificar el próximo año.