Nuevas multas de tránsito en la CDMX: Infracciones que ameritan corralón directo según el reglamento

Nuevas multas de tránsito en la CDMX: Infracciones que ameritan corralón directo según el reglamento

El endurecimiento del Reglamento de Tránsito de la CDMX

Las autoridades de la Ciudad de México han implementado ajustes estrictos en el Reglamento de Tránsito local con el objetivo de disminuir los índices de siniestralidad vial y mejorar el flujo vehicular en las principales arterias de la capital. A partir de este periodo de 2026, diversas conductas que anteriormente solo ameritaban una sanción económica ahora conllevan la remisión inmediata del vehículo al depósito vehicular, conocido popularmente como corralón. Esta medida afecta tanto a automovilistas particulares como a motociclistas y transportistas, quienes deben conocer con precisión cuáles son estas faltas para evitar contratiempos y elevados costos de recuperación.

La Secretaría de Movilidad (Semovi) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) justifican estas medidas señalando que el respeto a los espacios confinados y las conductas de riesgo son las principales causas de congestionamiento y atropellamientos en la metrópoli. El endurecimiento de las normas busca generar un cambio cultural en los conductores, priorizando la seguridad de los peatones y ciclistas, quienes representan los eslabones más vulnerables de la pirámide de movilidad urbana.

Para los conductores capitalinos, estar al tanto de estas modificaciones no es solo una cuestión de civismo, sino también de economía familiar. Las multas acumuladas, sumadas al costo del arrastre de la grúa y el tiempo perdido en los trámites de liberación, pueden representar un golpe financiero significativo. Por ello, la prevención y el conocimiento detallado de la normativa vigente se convierten en las mejores herramientas para transitar de manera segura y sin contratiempos por las calles de la Ciudad de México.

Infracciones graves que ameritan corralón directo para automovilistas

El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México establece de manera muy clara cuáles son las conductas intolerables que ameritan el traslado del vehículo al depósito de forma directa, sin posibilidad de que el conductor pueda retirarse con su unidad tras la aplicación de la multa. Una de las faltas más severas y recurrentes es conducir bajo los efectos del alcohol o de sustancias psicoactivas. El programa del Alcoholímetro opera de manera permanente y, al registrar niveles superiores a los permitidos, el vehículo es enviado inmediatamente al corralón, mientras que el conductor es remitido al Centro de Sanciones Administrativas e Integración Social, conocido como El Torito.

Otra infracción que no admite prórrogas es la invasión de carriles confinados, especialmente el carril exclusivo del Metrobús y las ciclovías. Las cámaras de seguridad y los agentes de tránsito tienen la instrucción de sancionar severamente a quienes utilicen estas vías para evitar el tráfico. Además de la multa económica, el vehículo será remolcado de inmediato. Esta medida busca garantizar la eficiencia del transporte público masivo y proteger la integridad de los ciclistas que transitan por las rutas designadas.

Asimismo, circular sin placas de circulación, con placas ocultas o alteradas, o no contar con la tarjeta de circulación vigente son motivos suficientes para que la unidad sea retirada de la vía pública. Las autoridades enfatizan que estas medidas también responden a protocolos de seguridad pública, ya que un vehículo sin identificación adecuada dificulta las labores de vigilancia y prevención del delito en la capital. Si te encuentras en esta situación, es fundamental regularizar tus documentos a la brevedad.

Grúa de la Secretaría de Seguridad Ciudadana remolcando un automóvil al corralón por cometer nuevas multas de tránsito en la CDMX

Nuevas causales de remisión al depósito para motociclistas

En los últimos años, el uso de la motocicleta como medio de transporte principal ha crecido de manera exponencial en la Ciudad de México. Ante este fenómeno, las autoridades viales han implementado reglas específicas para este sector con el fin de reducir los accidentes mortales. Las reformas al reglamento establecen que cualquier motociclista que viaje con pasajeros menores de 12 años será sancionado con la remisión directa de la motocicleta al depósito vehicular, una medida que busca salvaguardar la vida de los menores de edad.

El uso del casco de seguridad también se ha vuelto un factor determinante. Ya no basta con portar cualquier tipo de protección; el reglamento exige que tanto el conductor como el acompañante utilicen cascos diseñados específicamente para motociclismo, los cuales deben contar con la certificación de seguridad correspondiente. Conducir sin este elemento, o llevarlo mal colocado, es motivo de corralón inmediato. De igual forma, viajar con más personas de las autorizadas en la tarjeta de circulación de la motocicleta anula la posibilidad de continuar el viaje en el vehículo.

Por último, los motociclistas deben portar obligatoriamente la licencia de conducir vigente específica para este tipo de vehículo, ya sea la tipo A1 (exclusiva para motos) o la tipo A2 (para motos y autos). Conducir una motocicleta con una licencia tipo A común para automóviles es considerado una infracción grave que amerita el arrastre de la unidad al corralón. Las autoridades realizan operativos constantes en puntos estratégicos de la ciudad para verificar el cumplimiento de estas disposiciones.

El proceso de remisión y cómo recuperar un vehículo del corralón

Cuando un vehículo es remitido al depósito, el propietario debe iniciar un proceso administrativo que suele resultar complejo y tardado. El primer paso es localizar a qué corralón fue trasladada la unidad, lo cual se puede realizar a través de la aplicación oficial de la CDMX o llamando a Locatel. Una vez ubicado el depósito, es indispensable presentarse con la documentación original que acredite la propiedad del vehículo, incluyendo la factura o carta factura, identificación oficial del propietario y la tarjeta de circulación vigente.

Para que el vehículo pueda ser liberado, el propietario debe subsanar absolutamente todos los adeudos registrados en el sistema de la Secretaría de Administración y Finanzas. Esto incluye el pago de la multa que originó la remisión, el costo del arrastre de la grúa y la tarifa por cada día de permanencia en el depósito. Además, es un requisito obligatorio estar al corriente con el pago de las tenencias vehiculares y contar con la verificación vehicular en la CDMX aprobada y vigente. Si el automóvil presenta adeudos de verificaciones anteriores o multas ambientales, no podrá salir del corralón hasta que se liquiden dichos montos.

Es importante destacar que el trámite debe ser realizado preferentemente por el propietario registrado del vehículo. En caso de que asista un tercero, se requerirá una carta poder notariada y copias de las identificaciones de los involucrados. Las autoridades recomiendan realizar los pagos de manera digital a través de las plataformas autorizadas para agilizar el proceso de liberación y evitar filas prolongadas en las oficinas del depósito.

Costos actualizados de las multas, arrastre y almacenaje

Las sanciones económicas en la Ciudad de México se calculan con base en la Unidad de Medida y Actualización (UMA), cuyo valor se actualiza anualmente. Cometer una infracción que amerite corralón no solo implica pagar la multa correspondiente a la falta cometida, sino también los servicios de asistencia vial obligatorios que proporciona la ciudad para el traslado y resguardo del vehículo. A continuación, se detallan los conceptos económicos que se deben cubrir para recuperar la unidad:

  • Multa por la infracción: Dependiendo de la gravedad de la falta (como invadir el carril del Metrobús o conducir bajo los efectos del alcohol), la multa puede oscilar entre las 20 y las 60 UMA.
  • Servicio de arrastre (Grúa): El costo por el traslado del vehículo desde el lugar de la infracción hasta el depósito asignado tiene una tarifa fija establecida por el código fiscal de la CDMX, la cual varía según el tonelaje del vehículo.
  • Almacenaje (Piso): Se cobra una cuota diaria por cada día o fracción que el vehículo permanezca resguardado en el corralón. Este cobro comienza a correr desde el momento en que el auto ingresa al depósito.

El acumulado de estos conceptos puede superar fácilmente varios miles de pesos, lo que convierte a estas sanciones en unas de las más costosas del sistema de tránsito local. Por esta razón, respetar los límites de velocidad, evitar estacionarse en lugares prohibidos y mantener la documentación en regla son las mejores prácticas para proteger el patrimonio personal.

Derechos de los automovilistas ante una grúa o agente de tránsito

Es fundamental que los ciudadanos conozcan sus derechos al interactuar con las autoridades de tránsito para evitar abusos o procedimientos irregulares. De acuerdo con el reglamento, un vehículo no puede ser remolcado por una grúa si el conductor se encuentra dentro de la unidad o llega al lugar antes de que se inicien las maniobras de enganche, siempre y cuando el automovilista acceda a mover el vehículo de la zona prohibida y reciba la infracción correspondiente en el sitio. Los agentes de tránsito deben priorizar la aplicación de la multa antes de proceder al arrastre físico.

Asimismo, es importante recordar que no todos los policías de la Ciudad de México están facultados para infraccionar. Solo los agentes pertenecientes al cuerpo especializado de tránsito, quienes se identifican por portar chalecos de color amarillo brillante y contar con dispositivos electrónicos portátiles (handheld), pueden emitir multas y ordenar el traslado de un vehículo al corralón. Los policías preventivos o de seguridad ciudadana común no tienen la atribución legal para realizar estas acciones, salvo que se trate de un operativo conjunto debidamente autorizado.

En caso de considerar que la remisión al corralón fue injustificada o que se violaron los procedimientos establecidos, el ciudadano tiene el derecho de interponer un recurso de inconformidad ante el Tribunal de Justicia Administrativa de la CDMX o presentar una queja ante la Contraloría General. Para ello, es de gran utilidad contar con pruebas como fotografías, videos o testimonios que respalden la versión de los hechos y demuestren que no se incurrió en ninguna de las causales de corralón directo estipuladas en la normativa vigente.

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