Publicado: 20/07/2026 14:20 · Por

Fenómeno de La Niña se intensifica en México: Estados bajo alerta por lluvias torrenciales este verano

Fenómeno de La Niña se intensifica en México: Estados bajo alerta por lluvias torrenciales este verano

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) han confirmado que el fenómeno de La Niña se ha intensificado de manera acelerada durante este verano de 2026 en el territorio mexicano. Este evento climático, caracterizado por el enfriamiento anómalo de las aguas superficiales en el Oécano Pacífico ecuatorial, está alterando drásticamente los patrones de precipitación en el país, elevando el riesgo de inundaciones, deslaves y desbordamientos de ríos en múltiples entidades federativas. Las autoridades de Protección Civil han emitido alertas tempranas para que la población y los gobiernos locales tomen medidas preventivas urgentes ante la previsión de acumulados de lluvia históricos durante los meses de julio, agosto y septiembre.

¿Qué es el fenómeno de La Niña y por qué se intensifica en el verano de 2026?

El fenómeno de La Niña es la fase fría del ciclo científicamente conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Durante este proceso, los vientos alisios se fortalecen de manera significativa, empujando las aguas cálidas superficiales hacia el oeste del Pacífico, lo que provoca que las aguas más frías y profundas emerjan en las costas de América del Sur y Central. Este enfriamiento altera la circulación de la atmósfera a nivel global, modificando la trayectoria de las corrientes en chorro y los sistemas de alta y baja presión que regulan el clima en América del Norte.

En el caso específico de México, la intensificación de La Niña durante el verano de 2026 se traduce en un incremento notable de la humedad proveniente tanto del Golfo de México como del Mar Caribe. Al encontrarse con la orografía montañosa del país, esta humedad se condensa rápidamente, generando tormentas severas y sistemas de lluvias persistentes. A diferencia de los años dominados por El Niño, donde la sequía suele predominar en gran parte del territorio nacional, La Niña actúa como un catalizador que multiplica la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones pluviales.

Los científicos del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM señalan que el acoplamiento entre el océano y la atmósfera se ha completado de forma más rápida de lo previsto. Esto significa que los efectos de las anomalías térmicas marinas se están sintiendo con mayor fuerza en el continente, adelantando los picos de precipitación máxima y saturando los suelos de manera prematura en diversas regiones geográficas del país.

Vista panorámica de una intensa tormenta tropical con nubes oscuras y lluvia torrencial sobre una cadena montañosa en México, mostrando la fuerza del fenómeno de La Niña

Estados de México bajo alerta máxima por lluvias torrenciales

La distribución de las lluvias asociadas a La Niña no es uniforme, pero este verano de 2026 está mostrando una concentración de humedad sin precedentes en el sur, sureste, centro y vertiente del Golfo de México. Las autoridades meteorológicas han clasificado los niveles de riesgo por entidad federativa, identificando aquellas zonas donde los acumulados de agua podrían superar los promedios históricos en más de un 40%.

En la región del Sureste y la Península de Yucatán, los estados de Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo se encuentran en alerta máxima. La combinación de ondas tropicales muy activas y la cercanía de sistemas de baja presión favorece lluvias de intensidad torrencial, que fácilmente pueden superar los 150 milímetros en periodos de 24 horas. Tabasco, debido a su llanura aluvial y la confluencia de los ríos Usumacinta y Grijalva, presenta una vulnerabilidad extrema a inundaciones prolongadas.

Por otro lado, la vertiente del Golfo de México, especialmente el estado de Veracruz, enfrenta un panorama complejo. La Sierra Madre Oriental obliga al ascenso del aire húmedo, lo que genera lluvias orográficas continuas. Esto incrementa de forma alarmante el riesgo de deslaves en zonas montañosas como la región de Xalapa, Orizaba y la Sierra de Zongolica. En el centro del país, entidades como Puebla, Morelos, el Estado de México y la Ciudad de México están registrando tormentas vespertinas acompañadas de granizo y actividad eléctrica, saturando rápidamente los sistemas de drenaje urbano.

El impacto de La Niña frente a la temporada de huracanes

Uno de los efectos más críticos del fenómeno de La Niña es su influencia directa en la temporada de ciclones tropicales. En el Oécano Atlántico, este fenómeno reduce la cizalladura vertical del viento, que es la variación de la velocidad y dirección del viento a diferentes alturas de la atmósfera. Cuando la cizalladura es baja, las tormentas en desarrollo no se desestabilizan y pueden organizarse con mayor facilidad, lo que propicia la formación de un mayor número de huracanes y de categorías más destructivas (3, 4 y 5 en la escala Saffir-Simpson).

Para el litoral del Golfo de México y el Mar Caribe, esto representa una amenaza constante durante todo el verano. Las trayectorias de estos sistemas tienden a dirigirse hacia las costas mexicanas debido a la posición de los sistemas de alta presión en el Atlántico norte. Las autoridades portuarias y de navegación civil mantienen un monitoreo constante sobre el Mar Caribe, donde las temperaturas de la superficie del mar siguen siendo inusualmente cálidas, proporcionando el combustible térmico necesario para la rápida intensificación de los disturbios atmosféricos.

En contraste, en el Oécano Pacífico nororiental, La Niña suele incrementar la cizalladura del viento, lo que históricamente se traduce en una temporada de huracanes ligeramente menos activa o con trayectorias que se alejan de las costas nacionales. Sin embargo, los meteorólogos advierten que esto no descarta impactos directos aislados pero severos en estados como Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco y Baja California Sur, por lo que la vigilancia debe ser permanente en ambas cuencas oceánicas.

Contraste climático: Lluvias extremas frente a la canícula

El comportamiento de las lluvias de este verano presenta un contraste muy marcado con otros ciclos climáticos. Habitualmente, a mediados del verano se presenta un periodo de disminución de las lluvias conocido como la canícula, caracterizado por altas temperaturas y sequía relativa en varios estados del centro, sur y noreste del país. Sin embargo, bajo la influencia de un evento de La Niña intensificado, la canícula suele verse debilitada o incluso pasar desapercibida debido a la constante entrada de humedad y ondas tropicales.

Para comprender mejor cómo interactúan estos fenómenos, es útil analizar la dinámica de la canícula en México, la cual suele mitigar temporalmente las lluvias en años normales, pero que en este periodo de intensificación de La Niña ha sido prácticamente anulada por la inestabilidad atmosférica. Esto significa que, en lugar de experimentar las típicas semanas de calor seco a mitad de año, la mayor parte del territorio nacional está experimentando un régimen de humedad constante, manteniendo los ríos y presas en niveles de almacenamiento críticos mucho antes de que finalice la temporada hídrica.

Este exceso de humedad constante tiene implicaciones directas en el sector agrícola. Si bien beneficia a las zonas de temporal que habían sufrido por sequías prolongadas en ciclos anteriores, el exceso de agua tambi&én representa un peligro para cultivos sensibles que pueden pudrirse por anegamiento o verse afectados por la proliferación de hongos y plagas asociadas a la humedad persistente.

Repercusiones en el inicio del ciclo escolar y actividades diarias

La persistencia de las lluvias torrenciales durante el verano no solo afecta al medio ambiente y a la infraestructura física, sino que también incide directamente en la planificación de las actividades cotidianas de las familias mexicanas. Con la proximidad del regreso a las aulas, las condiciones climáticas extremas obligan a las autoridades educativas a mantener una estrecha coordinación con los comités de Protección Civil para garantizar la seguridad de los planteles escolares.

El diseño del calendario escolar SEP 2026-2027 contempla el inicio de clases a finales de agosto, un periodo que coincide con la fase más crítica de la temporada de lluvias y ciclones tropicales bajo la influencia de La Niña. En estados históricamente vulnerables como Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Veracruz, no se descarta la suspensión temporal de actividades docentes presenciales en aquellos municipios donde los accesos viales se vean comprometidos por deslaves o inundaciones severas.

Asimismo, las familias que planean aprovechar los últimos días de descanso o los periodos de asueto deben tomar en cuenta las condiciones de las carreteras federales. Al revisar los días festivos de agosto y planificar traslados, es fundamental consultar los reportes del clima en tiempo real, ya que los tramos carreteros en zonas montañosas son altamente susceptibles a derrumbes de tierra y pérdida de visibilidad por bancos de niebla densos.

Medidas de prevención y recomendaciones de Protección Civil

Ante el escenario de intensificación de La Niña y la alta probabilidad de lluvias torrenciales continuas, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y las unidades estatales de Protección Civil han emitido un conjunto de recomendaciones esenciales para mitigar riesgos y salvaguardar la integridad física de la población.

Es indispensable que las comunidades ubicadas en zonas de riesgo sigan de manera estricta las siguientes pautas de seguridad:

  • Identificar zonas de riesgo y refugios temporales: Ubicar los puntos más altos de la localidad y conocer de antemano la localización de los albergues habilitados por las autoridades municipales.
  • Preparar una mochila de emergencia: Debe contener documentos personales importantes en bolsas de plástico herméticas, agua embotellada, alimentos no perecederos, linterna con pilas de repuesto, botiquín de primeros auxilios y radio portátil.
  • Evitar cruzar corrientes de agua: No intentar transitar por calles inundadas, vados o ríos, ya sea a pie o en vehículo, dado que la fuerza de la corriente puede arrastrar fácilmente automóviles y personas.
  • Mantener limpios los desagües: Evitar tirar basura en la vía pública, barrer las coladeras cercanas al domicilio y asegurar los techos para prevenir acumulaciones peligrosas de agua.
  • Atender las indicaciones oficiales: Mantenerse informado exclusivamente a través de canales oficiales de Conagua, el SMN y Protección Civil, evitando difundir rumores o información no verificada en redes sociales.

La prevención y la reacción oportuna son las herramientas más eficaces para hacer frente a los efectos de este fenómeno meteorológico extremo. La coordinación entre los tres niveles de gobierno y la participación activa de la sociedad civil resultarán determinantes para reducir al mínimo los daños materiales y, sobre todo, evitar la pérdida de vidas humanas durante este complejo verano climático en México.

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