Aprende cómo abordar las relaciones conflictivas

Los vínculos son una gran fuente y red de apoyo y amor, sin embargo cuando pasan a ser relaciones conflictivas o tóxicas, puede despertar mucho malestar en los involucrados. La clave para saber gestionarlas y que no terminen afectando nuestra salud y emocionalidad es mejorar nuestra comunicación y aceptar las cosas como son.

A continuación te traemos 7 formas para manejar y abordas las relaciones conflictivas o relaciones toxicas.

Te puede interesar: Salud mental: formas de conseguir una mente saludable

Claves para manejar las relaciones conflictivas  

Aceptar al otro

No podemos pedirle a alguien que cambie su esencia o personalidad por nosotros, pues contrariamente no lo estaríamos aceptando tal cual y como es. Pretender que esa persona sea alguien más puede ser una situación fértil para crear relaciones conflictivas. Lo que si se puede hacer es hacerle saber qué es lo que nos afecta o molesta, así como decidir si queremos estar con ella, pero sin pretender que cambie.

Realizar peticiones claras

Si no quieres que tu relación se vuelva conflictiva o tóxica, es mejor que hagas peticiones directas en lugar de esperar a que esa persona te lea la mente y se comporte conforme a nuestras expectativas.

No buscar aprecio a cualquier precio

Una verdad absoluta del universo es que nunca le vamos a caer bien a todo mundo, por lo que no es conveniente esforzarse por agradarle o caerle bien a todo el mundo. No solo crea relaciones conflictivas, sino que es desgastante a nivel emocional y físico.

Dar reconocimiento cuando haga falta

No se puede esperar algo de otra persona, si nosotros no lo damos también. Muchas veces, nos quedamos esperando a que sea la otra persona quien dé el primer paso, sin embargo esa persona también puede estar en la misma situación. No pasa nada o significa algo malo, si somos nosotros quien empezamos a decirle cosas buenas o hacer cumplidos.

Pensar bien qué se quiere

Hay personas que por evitar los conflictos y llevar la relación en paz, ceden ante todo, aunque no lo quieran hacer. Pensar qué se quiere; y pedirlo, en lugar de evitar la confrontación puede ser un ejercicio bastante terapéutico.

Ceder si hacer falta

Sin embargo, a veces, ceder también puede ser bueno, sobre todo en esos momentos en los que la situación se convierte en una batalla para ver quién puede más. Ceder un poco, puede reducir la tensión y está bien.

Confiar en el otro

Las relaciones conflictivas o tóxicas a menudo son; entre otras cosas, consecuencia de la desconfianza en la capacidad de la otra persona. Si realmente no confías en la otra persona, lo mejor es que te alejes o acabes la relación. Recuerda que la base de cualquier relación es la confianza.